La pintura de José Antonio Díazdel (Málaga, 1954) se puede encuadrar dentro del expresionismo. Sus personajes, que nos miran entre el asombro, la curiosidad, el desafío o la burla, son el primer punto de atención, aunque intuimos que hay algo más. Si pudiéramos eliminarlos (las nuevas tecnologías lo permiten), nos quedaría una abstracción perfectamente construida: ahí está “el algo más”; pero ese truco solo debe ser transitorio, porque necesitamos ambos elementos: la mirada de los personajes y el espacio al que van o del que huyen.